Juventud y Líderes en el Movimiento Social

JUVENTUD Y LÍDERES EN EL MOVIMIENTO SOCIAL EN CHILE.  Pasado, Presente y Futuro. Por César Cerda Albarracín (*)
(*) Profesor Titular – UTEM. Departamento de Humanidades
Uno de los efectos más notables en estos últimos meses de intensa movilización social, ha sido el surgimiento de nuevos líderes sociales jóvenes de envergadura nacional.  La profundidad y amplitud del movimiento social ha permitido que estos nuevos dirigentes surjan en casi todas las regiones del país.  Incluso, los rostros de algunos de ellos han aparecido en las portadas de importantes medios de comunicación fuera de Chile y son conocidos internacionalmente.
Sin lugar a dudas, que estamos en presencia de una nueva generación de dirigentes sociales en la historia de Chile.  Se trata principalmente de jóvenes estudiantiles tanto universitarios como de la enseñanza media, de pobladores, y otros actores, todos ellos, como resultado de las múltiples demandas sociales no resueltas, donde también están presentes aquellas de carácter medioambiental.  Una importante parte de ellos, lo constituyen jóvenes dirigentes mujeres.  Con sus discursos y análisis, estos dirigentes han logrado concitar la simpatía y el apoyo de gran parte de la población, no obstante los esfuerzos por satanizarlos que hace la prensa duopólica.  Sus coherentes y documentados argumentos impactan, por que son serios y profundos y no caen en la consigna sin sentido.  Son carismáticos, demuestran inteligencia y rapidez en sus respuestas.  Se desenvuelven de manera notable ante los permanentes desafíos y se enfrentan a avezados periodistas que recurren a incisivas y rebuscadas preguntas.  Han sido audaces para frenar los intentos de farandulizarlos de parte de los medios.  También se distancian de los esfuerzos que realizan algunos desprestigiados y malgastados dirigentes por arrastrarlos a sus añejas formas de hacer política, como ocurrió con algunos líderes “pinguinos” en el año 2006.  Pero, cabe la pregunta: ¿Existen antecedentes históricos en nuestro país de movimientos sociales amplios en donde los jóvenes hayan jugado un papel protagónico? ¿Por qué surgieron? ¿Qué características tenían? ¿Cuáles eran sus objetivos? ¿Cuales fueron sus rasgos? ¿Por qué es una nueva generación de dirigentes?
Una herencia histórica.
En el surgimiento, origen, desarrollo y fisonomía ideológica política del líder social, juegan un papel determinante las características concretas del desarrollo histórico del país.  Cada dirigente que surge, está marcado por sus entornos, son hijos de su época, de sus circunstancias, de una matriz económica, social, política y cultural, de su ubicación social.  Todos ellos, son factores que modelan el carácter y el contenido de sus acciones.  En nuestro país, los jóvenes y en este caso, los estudiantes, han sido actores de primera línea, protagonistas en los más destacados hechos, han sido partes fundamentales del motor y la cabeza de cambios trascendentales en distintas fases del desarrollo histórico nacional.  Al mismo tiempo, han realizado extraordinarios aportes en el terreno de la cultura, en todas sus dimensiones.
El contenido democrático y nacional de las movilizaciones sociales de los jóvenes en Chile posee una larga trayectoria y se vincula a periodos determinados del proceso de desarrollo histórico nacional.  La primera generación de líderes juveniles chilenos, emergió a los pocos años de ser aplastado por las armas el proyecto democrático liberal encabezado por Francisco A. Pinto y Ramón Freire en la batalla de Lircay de abril de 1830, para implantar el poder oligárquico terrateniente en Chile.  El carácter dictatorial, excluyente, contrario a la libertad de pensamiento y antidemocrático de las fuerzas sociales hegemónicas en el poder, quedó legitimizado en la Constitución de 1833.
En ese contexto y en momentos en que se plasmaban los principios rectores que debían caracterizar el inicio del proceso de formación de la nación, se ubica la llamada “Generación del 42”.  Este grupo de intelectuales, surge decidido a incorporar en la sociedad un pensamiento distinto al políticamente dominante, y a luchar en contra de las normas impuestas por una constitución antidemocrática.  Constituida en sus comienzos como “Sociedad Literaria”, fue liderada por José Victorino Lastarria (1817-1889) que entonces tenía 25 años y Francisco Bilbao (1823-1865) uno de sus mas activos miembros tenía tan sólo ¡¡¡18 años!!! Poco tiempo después, el 14 de abril de 1850, con el objetivo de luchar contra el candidato a la presidencia del país, Manuel Montt, conservador de principios portalianos , la mayoría de los “literatos”, formaron la Sociedad de Igualdad, que para algunos historiadores, constituye el primer intento en la forja de una organización política democrática y popular en Chile.  A la Sociedad de la Igualdad, se sumaron los jóvenes Eusebio Lillo, (1826-1910), Santiago Arcos, (1822-1874) José Zapiola, 1802-1865 y otros destacados líderes.  Los objetivos democratizadores y populares que se plantearon los “Igualitarios”, se plasmaron en acciones sociales de todo tipo y forma.  El 28 de octubre de 1850 se realizó una concentración pública en contra de la candidatura de Montt, que movilizó a más de 3.000 personas.  En respuesta el gobierno implantó el estado de sitio, asaltó el local de la Sociedad y desterró a sus principales dirigentes.
La Sociedad de la Igualdad despertó un enorme entusiasmo y fervor en aquella época y se transformó en un referente de amplios sectores populares.  Tuvo un himno de guerra, “La Igualitaria, y creó diarios como “El Amigo del Pueblo” y “La Barra”.  Fueron los creadores en nuestro país, del sistema de conferencias populares que trataban sobre los problemas que afectaban al mundo marginado socialmente.  Poco después, sus más destacados líderes, participaron en acciones armadas en contra del gobierno de Montt (1851-1861), como las realizadas en la ciudad de Los Ángeles y en la revolución de julio de 1851 en La Serena, entre otras.
La primera mitad del Siglo XX
Una nueva generación de líderes sociales jóvenes emerge en la primera década del Siglo XX.  Surge en momentos de un auge extraordinario en la exportación del salitre, cuyos enormes ingresos económicos favorecían casi exclusivamente a Mr.Thomas North, el “Rey del Salitre” y a un grupo de familias aristocráticas todas vinculadas al parlamento, mientras por otro lado, la inmensa mayoría del pueblo vivía en condiciones paupérrimas.  Fueron miles de jóvenes entre ellos estudiantes universitarios, los que salieron a luchar junto a los obreros por mejorar las condiciones inhumanas de vida, y en contra de las alzas. ¡¡¡No se debe olvidar que en esos años, las tasas de mortalidad infantil de nuestro país, era una de las más altas del mundo!!!  Esta movilización provocó que el gobierno de German Riesco (1901-1906) aplicara una violenta represión, conocida como “la semana roja”, dejando mas de un centenar de asesinados.  Riesco, como siempre se hace, responsabilizó a los “agitadores” de la violencia existente, antes que hacerse cargo de los problemas de fondo que desencadenaron las masivas protestas en todo ese periodo.  En este contexto, en medio de esas grandes movilizaciones sociales, se produce la formación de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, FECH, el 21 de octubre de 1906, creada principalmente por estudiantes de la Escuela de Medicina, todos ellos conmovidos por las desastrosas condiciones de vida de los sectores populares, o como se le denominaba en aquel entonces, la “cuestión social”.  La Federación, desde un comienzo fue antioligárquica y contestaria, e irrumpió de inmediato en la arena política nacional, convirtiéndose en un  actor que buscaba influir en los asuntos públicos.  Años mas tarde, en conjunto con las organizaciones de los asalariados, el profesorado y el Partido Obrero Socialista, POS, los líderes de la FECH fueron parte en la creación de la Asamblea de Alimentación Nacional organizada en 1918.  Este movimiento social amplio, nació para hacer frente a la crisis económica desencadenada por la caída del precio del salitre en el mercado internacional y para ejercer presión frente al gobierno, constituyendo una fase importante en la alianza estratégica entre los trabajadores y el movimiento estudiantil.  Una parte de estos estudiantes pasan a constituir posteriormente la llamada “Generación del 20”.
En el marco de la gran crisis capitalista mundial de 1929, y en la lucha contra la dictadura de Carlos Ibáñez (1927-1931), se forjó una de las generaciones de líderes juveniles mas destacados de la historia del Siglo XX chileno, alcanzando algunos de ellos estatura internacional.  Ante la falta de conducción política en aquel momento, y el desarrollo de un amplísimo movimiento espontáneo de masas orientado en una perspectiva democrática y nacional, líderes juveniles, principalmente estudiantes de la Universidad de Chile, participaron en la formaron de una serie de organizaciones políticas de carácter democrático-revolucionarias. Gran parte de ellos, jugaron un destacado papel en el derrocamiento de Ibáñez, y algunos participaron en la instauración de la “República Socialista” de los doce días, desde el 4 al 16 de junio de 1932.  Otros, pertenecientes a la Universidad Católica y con vínculos con el Partido Conservador, forjaron organizaciones políticas de carácter confesional.  A esa generación pertenecieron Bernardo Leighton, Radomiro Tomic, Eduardo Frei Montalva y otros, que posteriormente formaron la Falange y en el año 1957 el Partido Demócrata Cristiano.
De la misma época son también Eugenio González, que a los 16 años fue el primer Presidente de la Federación de Estudiantes Secundarios de Chile, y posteriormente Presidente de la FECH, en el año 1922.  Oscar Schnake, Presidente de la FECH en 1925 y Salvador Allende Gossens, dirigente máximo del Grupo Avance de la Universidad de Chile a los 22 años.  Ellos, juntos a otros líderes juveniles de la época, dieron forma al Partido Socialista en abril del año 1933.  Todos, sin lugar a dudas, constituyen personalidades descollantes, destacando Salvador Allende el líder más grande reconocido en toda la historia de nuestro país, según la encuesta realizada a nivel nacional por TVN en el año 2007, bajo la consigna “Los grandes chilenos”.
La segunda mitad del Siglo XX
Desde fines de la década del 50 del Siglo XX se desarrollaron a nivel internacional y nacional, una serie de acontecimientos históricos, que influyeron enormemente en el modelamiento del pensamiento político de esas nuevas generaciones de dirigentes juveniles en general y estudiantiles en particular.  Entre muchos factores se encuentran, el deterioro de la influencia norteamericana con motivo de la intervención norteamericana en Viet-Nam, lo que potenció la conciencia antiimperialista.  Los avances en la carrera espacial por parte de la URSS, entre otros factores, generaron una ampliación considerable de la recepción de las ideas del socialismo en vastos sectores sociales, potenciados por la simpatía que motivó en los jóvenes del continente la Revolución cubana en enero de 1959, dirigida también por dirigentes juveniles de ese país.  La perspectiva nacional, democrática y popular, se fortaleció enormemente en el país, ayudada por una crisis económica que cuestionaba la forma de acumulación capitalista.  Esta generación, participó mayoritariamente en el proceso que condujo al triunfo del Gobierno de la Unidad Popular, en la implementación de las tareas que demandaba el cumplimiento de su Programa, y en la defensa del Gobierno, enfrentando valientemente el golpe de estado y los primeros años de la lucha antidictatorial.  Una gran cantidad de estos dirigentes juveniles fueron asesinados por los aparatos represivos de las Fuerzas Armadas, otros murieron en el combate antidictatorial, y una parte de ellos salieron al exilio.
Desde mediados de la década del 70 del siglo pasado, se desarrolló uno de los procesos más complejos de diversificación ideológica a nivel internacional, y que en nuestro país tuvo repercusiones muy particulares, donde la violenta derrota política y por las armas de la experiencia popular, jugó un importante papel.  Es el periodo de la denominada globalización y de la aplicación e institucionalización del modelo neoliberal, entre otras cuestiones.  Fueron momentos en que se procesa el despliegue de un nuevo paradigma teórico, que abarcó todas las esferas de la vida social y en donde los combates en contra de los intelectuales de las ciencias sociales de pensamiento crítico, adquirieron rasgos insospechados.  Se potencian, se combinan y se reproducen una serie de factores resultados en parte por el enorme poder de institucionalización del nuevo modelo, por el cerco permanente con todos los medios posibles al pensamiento social y por la diabolización que se hizo de sus más destacados exponentes.  Este complejísimo proceso repercutió enormemente en sectores de la nueva generación de líderes que se forjaron en el combate antidictatorial y también en algunos de aquellos forjados en la década anterior.
Se trató de un periodo, en que muchos dirigentes bajo condiciones históricas muy complejas, quedaron profundamente marcados por la caída de los proyectos transformadores del llamado “socialismo real”.  Algunos en su empeño por distanciarse de esa experiencia, reflejaron en su actividad una pereza y cómoda conducta intelectual, desde el momento en que prácticamente se transformaron en meros copiadores o transmisores de modelos y recetas externas y ajustaron sus aplicaciones en el país.  A algunos incluso, se les otorgó la oportunidad de transformarse en partes integrantes de los equipos administradores o directivos en la aplicación del nuevo modelo.  Desde las más diversas esferas del poder, algunos de estos exdirigentes se transformaron en intelectuales orgánicos de los intereses de los grandes monopolios y aportaron sus conocimientos en la privatización de lo público que existía en el Estado.  El contexto histórico de esos años condicionó sus énfasis y alcances.  En general, aquellos dirigentes de orientación social y colectiva, desencantados de las experiencias del llamado “mundo socialista”, dirigieron parte importante de su crítica en contra de esas experiencias, se distanciaron de sus sustentos conceptuales y en algunos casos renegaron de sus postulados.  De ahí que, muchos de ellos, asumieron de buena gana, parte de los basamentos teóricos y también partes del cuerpo conceptual y de principios del neoliberalismo.  Sus ideas, influyeron enormemente en parte de la generación que luchó contra la dictadura, y muchos de ellos, antiguos militantes de partidos de izquierda, asumieron partes de esos postulados, generándose una mezcla incoherente de nuevas propuestas y una amalgama teóricamente indescifrable entre liberalismo, neoliberalismo y desarrollismo.
Desde el punto de vista del modelamiento del pensamiento político, se debe tener claro que el proceso descrito de manera sucinta, no se ha desarrollado en medio de cambios bruscos, como tampoco se trata de fases establecidas, cortadas verticalmente ni de una separación histórica tajante.  Insistimos, son procesos tremendamente complejos, pero que sin embargo, es posible establecer ciertas matrices, basamentos, los cuales influyen de manera poderosa en el modelamiento de la fisionomía ideológica política de los líderes.  De lo que se trata, es establecer marcos referenciales generales que ayuden a comprender los complejos procesos que se desenvuelven en la esfera ideológica, procesos que se enredan y desenredan y que se heredan y desheredan desde una generación a otra y donde también lo nuevo, supera lo viejo, pero nunca completamente.  Es, en definitiva, parte de un proceso dialéctico, en donde los principios de continuidad y discontinuidad se despliegan en toda su complejidad.  Pero, en definitiva: ¿De que hablamos cuando nos referimos a un Líder?  O, concretamente: ¿Qué es un líder?
¿Que es un líder? ¿Líder o sujeto histórico?
Actualmente al anglicanismo “Leader”, cuya definición es la de “aquel sujeto que conduce, el que toma la acción de ir hacia delante”, se le otorgan dos interpretaciones.  Estas dos interpretaciones, opuestas en su contenido, se hacen en relación a la naturaleza, función, intereses y objetivos de la acción que realiza el sujeto denominado líder.  Por una parte esta aquella interpretación que se hace desde el mundo empresarial, del Marketing, del negocio, y que contiene las valorizaciones que le transfieren las fuerzas sociales económicamente dominantes.  Para esta interpretación, los líderes se destacan por poseer una serie de atributos que están determinados por los intereses del mercado.  De modo convencional, denominaremos “líder desde “arriba” a aquel sujeto formal, que cumple funciones determinadas en el sistema de dirección de la “clase empresarial”, y que ha leído y aprendido de memoria numerosos manuales de la denominada “inteligencia emocional”.  Desde la perspectiva de la ciencia histórica, este líder formal, no contiene los atributos que verdaderamente debiera contener el sujeto histórico social, líder.  Este último, el que denominaremos “líder desde abajo”, es el que en su sentido estricto, el sujeto que constituye efectivamente un factor en el desarrollo social, cuando la realidad objetiva y subjetiva así lo determina.
Se debe destacar, que actualmente los medios de comunicación duopólicos, juegan un papel extraordinario cuando se trata de fabricar y destruir líderes según circunstancias históricas determinadas y de sujetos determinados.  Al mismo tiempo que satanizan a las figuras incómodas a sus intereses, “fabrican” o “producen” a ciertas figuras determinadas como forjadores de la nación, principalmente la de empresarios, transformándolos como lideres exitosos, emprendedores a los cuales prácticamente se le exige a las nuevas generaciones que son sujetos que deben imitar.  Los transforman en sus modelos a seguir; ¡¡¡Si hasta al “Kike” Morandé fue elevado a la categoría de Líder por los empresarios que controlan el país!!! Así lo señaló el Seminario organizado por la Revista “Capital” en la primera semana de noviembre de año 2004 “Saieh, el “Kike” y el dueño de Fasa cuentan como se hicieron ricos” decía sin tapujos la propaganda que invitaba al Seminario.
Sus valores son la competencia, el emprendimiento y el sacrificio individual, el amor al libre mercado, a la libertad entendida sólo por que posibilita el ascenso social para ser exitoso.  La “fabricación” de este tipo de líder, “desde arriba”, que encarna ese determinado sistema de valores, es radicalmente opuesto al líder “desde abajo”, aquel que emerge desde el desarrollo social, del acto colectivo, de las contradicciones sociales, de los conflictos, aquel sujeto que se forja al calor de la lucha, de las demandas sociales colectivas, solidarias, factor determinante y donde justamente radica su fuerza y su poder.  Para las fuerzas sociales económica e ideológicamente dominantes, el líder social “desde abajo”, constituye un sujeto peligroso frente al líder fabricado, “enchulado”, desde arriba.  De ahí, que para la prensa duopólica, el líder social, el “líder desde abajo”, no constituye noticia, no tiene espacio en sus medios, y por lo tanto “no existe”, y si existe, en la mayoría de los casos es principalmente para satanizarlo.  En el proceso de producción del líder “desde arriba”, el mostrarlo, “enchularlo”, mejorarlo, es parte de una estrategia política.  Si su imagen esta “sucia” por algún desliz que ponga en tela de juicio su desarrollo y promoción, se recurre a un “lavado de imagen”, donde se aplican todas las técnicas de mercado que tienen como objetivo, vender el producto.  Es, por ejemplo, lo que ocurre en estos momentos, con el Ministro Goldborne, como posible candidato a la presidencia por los partidos de la derecha, ante el derrumbamiento de la alternativa Lavín, como resultado de la movilización estudiantil.
Se trata de verdaderas operaciones estratégicas dirigidas a instalar en las nuevas generaciones de jóvenes el sistema de valores que caracterizan los intereses sociales de los dueños del capital.  Entre ellas, está la “elección” de 100 líderes juveniles que ya por cerca de 10 años, realiza “El Mercurio”.  A ello se deben sumar, los eventos, convenios y todo tipo de actos dirigidos a captarlos a sus sistemas de valores y formas de ver el mundo.  Algunos ejemplos: “CEO Forum Jóvenes líderes” de la Universidad Autónoma de Chile, evento realizado a comienzos de julio del presente año. (“El Mercurio” 3.7.11).  Como es sabido, los dueños de esta empresa educacional dedicada al negocio de la educación son altos dirigentes de los partidos oficialistas.  “Los jóvenes y proyectos que buscan”.  “Iniciativa inédita de CORFO pretende atraer a 1000 emprendedores hacia 1014” publica “El Mercurio” a toda página el 17.de julio del presente.  “Los 100 jóvenes líderes del Centenario”, publica a media página “El Mercurio” el día 27 de noviembre del año 2010.  Y agrega mas adelante; “Todos menores de 35 años, se reunieron en “El Mercurio” para recibir su reconocimiento y los aplausos de sus familias y amigos.  En la ocasión, la bloquera y líder de la oposición cubana, Yoani Sánchez, envió un saludo para los ganadores…”, etc., etc.  Para qué seguir.   Son demasiados los ejemplos como estos.  Las campañas de los estrategas políticos e ideológicos que conducen el modelo, dirigido a influir, captar y ganar a las nuevas generaciones, han sido y es extraordinariamente enorme, inmensa.  Nada se escapa, se utilizan todos los medios y formas posibles.  Pero quedan las preguntas: ¿Por qué, si existe una campaña ideológica tan poderosa, en toda su extensión, surge un movimiento social juvenil tan amplio y potente?  ¿Qué lo determina?  ¿Es que los miles y miles de jóvenes que hoy luchan a nivel nacional no se han contaminado con el sistema de valores que encarna el modelo?
Una nueva generación de líderes
Las condiciones históricas sobre las cuales está emergiendo una nueva generación de líderes jóvenes, son nuevas.  Ha cambiado la base material, son otras las condiciones objetivas.  En el plano internacional, estas se caracterizan, de modo muy general, por la actual exteriorización de la crisis de la modalidad globalizada del desarrollo del capitalismo, impuesta por el capital transnacional desde mediados de la década del 70 del siglo pasado.  Entre otros, uno de sus rasgos más evidentes, lo constituye la intervención sin límites, abierta, no oculta, sin contrapesos de los países imperialistas sobre los pueblos que en sus territorios poseen recursos naturales estratégicos, especialmente el petróleo.  A nivel nacional, por la crisis de la modalidad neoliberal que se impuso en nuestro país, a sangre y fuego levantando sobre ella toda una institucionalidad bastarda que legitimizaba esta modalidad.  El derecho a la educación, a la salud, a la seguridad social, conquistas históricas ganadas en duros e históricos combates por los trabajadores, por jóvenes y estudiantes, fueron barridos a balazos a nuestro pueblo.  Los recursos naturales fueron arrancados a nuestro país por las bayonetas y el capital transnacional.  Y como corolario, indignante y repugnante de todo esto, todo fue privatizado para lucrar a costa de los trabajadores.
Hoy, las nuevas generaciones de jóvenes con sus líderes, se han propuesto junto a sus padres, los trabajadores, recuperar para nuestro país lo que fueron esas conquistas históricas.  Sus padres no resisten más, se encuentran abrumados por las deudas.  Fueron, a través de una enorme campaña publicitaria, engañados.  Los empresarios usurpadores mintieron y continúan haciéndolo sin límites, sobre unas supuestas maravillosas bondades y ganancias de lo privado por sobre lo público.  Hoy, los padres se encuentran imposibilitados de luchar, de la forma que lo hacen sus hijos.  Se encuentran encadenados.  No pueden hacerlo en sus trabajos, porque de inmediato serían cesanteados por los empresarios o “emprendedores”, amparados por una legislación laboral, una más de las siete “modernizaciones” impuestas por la dictadura.
Pero, ¿cuales son los rasgos que tienen esta nueva generación de líderes?  En primer lugar, sus representantes, han demostrado inteligencia.  Han sido capaces, en medio de una sociedad farandularizada por los medios y la prensa duopólica, poner en el centro del debate nacional, como tema central, el problema del lucro en la educación.  Y como es sabido, el tema del lucro en general, es el factor que identifica la esencia de la modalidad neoliberal del desarrollo del capitalismo.  La cuestión del lucro, que abarca también al tema de la salud y de la previsión, todos ellos como los problemas más sensibles que tocan a la inmensa mayoría del país, especialmente a los trabajadores.
En segundo lugar, han demostrado organización a nivel nacional.  Sus acuerdos son resultados de reuniones amplias, con representaciones de todos los sectores y organizaciones de base, donde el debate acalorado, con diferencias naturales, se hace presente.  Los llamados a las movilizaciones se planifican de conjunto, en encuentros que se realizan en todas las sedes universitarias y estudiantiles del país.  En las calles, se organizan para frenar respuestas destempladas en contra de la violencia oficial.  Demuestran organización, en las conferencias de prensa, con las repuestas. En tercer lugar, han demostrado en general ser censillos, humildes, pero al mismo tiempo, seguros y firmes en el debate, y en la mayoría de sus intervenciones y actos.
El desarrollo que han experimentado formas de información y comunicación alternativa a las del poder mediático de las fuerzas sociales económica e ideológicamente dominantes a través de Internet, es otro de los rasgos que marcan a la nueva generación de líderes.  Los jóvenes de hoy, son hijos de Internet y su uso con múltiples aplicaciones se ha transformado en un arma poderosa para hacer frente a los medios oficiales.
La masiva comunicación individual, constituye una nueva forma social de comunicación que, aunque masiva, es producida y percibida individualmente. (Castells, 2006)
Otros de sus rasgos nuevos, es que no son oradores fogosos, elocuentes, como sí lo fueron grandes lideres juveniles en la historia de Chile.  Los argumentos, los conocimientos que se requieren hoy día para enfrentar a los intelectuales orgánicos del modelo, exige mucho mas de estas cualidades.  Esto no quiere decir ¡¡ni mucho menos!!, que sean líderes sin pasión.  Al contrario, justamente, uno de sus rasgos más notables ha sido el de la creatividad, creatividad que no resulta, pasión que no surge sin la acción social colectiva.  Los jóvenes en las movilizaciones, han creado verdaderas obras de arte en varias de sus manifestaciones, en las calles han realizado escenografías, cuadros pictóricos, nuevas expresiones de cultura, nuevas consignas, nuevas formas de protestar que han impactado al mundo entero.  Han sido los receptores de las palabras escritas justamente para los jóvenes, por uno de los mas grandes pensadores latinoamericanos, José
Ingenieros, cuando señalaba, “los jóvenes sin pasión, son como los soles de invierno, alumbran pero no calientan”.
Una vez más, la violencia.
Por ello resulta aberrante, absurdo que a esta generación se les acuse y satanice de violentistas.  En verdad, desde el punto de vista de la ciencia histórica, nunca la violencia ha sido originada desde el movimiento social.  De igual forma, como lo señala la ciencia política, la violencia proviene de las fuerzas que controlan el poder, son ellos los que recurren a todos los medios y formas posibles para mantenerse en él.  Es la violencia oficial, es la violencia oculta, se trata de la permanente violencia hipócrita.  Los medios de comunicación y la prensa duopólica, nuevamente ponen su muy importante cuota para desprestigiar.  Tergiversan, manipulan, mienten, y adjudican al movimiento social como el causante de la violencia.  Resaltan en espacios estratégicos de sus páginas, con colores especiales, con frases especiales, generando efectos especiales, para desacreditar a los jóvenes y al movimiento social.  Ese es su gran objetivo; frenar a toda costa la movilización social.  ¿Acaso no es violencia, constatar las condiciones miserables de existencia en las que se encuentra la mayoría de nuestra población mientras un pequeño minoritario lucra y se enriquece con los derechos usurpados al pueblo? ¿Acaso no se violenta a nuestro país, cuando empresas transnacionales, en complicidad con un puñado de “emprendedores”, se adueñan de nuestra agua para favorecer a las transnacionales, y más encima, destruyen unos de los paisajes más hermosos de la tierra?  ¿Acaso no se violenta a nuestros trabajadores, cuando se les prohíbe el derecho a la salud y a una vejez digna?  ¿Acaso no se violenta a los jóvenes, cuando se les prohíbe el derecho a la educación?  Una vez más, los “emprendedores” escabullen el problema de fondo, y a través de la prensa intentan desacreditar el movimiento de los jóvenes.  “Flaites”, “violentistas”, “sopaipillas”, “marginales”, así son denominados algunos grupos de jóvenes que no pueden poner freno a sus reacciones en momentos de euforia colectiva en las marchas, ante la indignante violencia oficial.  El gobierno sabe de esta situación.  Sus intelectuales de las ciencias sociales que trabajan en sus organismos de estudios y de seguridad lo conocen científicamente, y desde esas instituciones aconsejan al poder para actuar.  Saben de la existencia de “este pasto seco” que está a punto de arder, y mediante provocadores de civil y lúmpenes, encienden la mecha.  Su objetivo es claro: justificar la represión.
La nueva generación de líderes sociales, han cambiado al país.  Han cumplido con un gran cometido histórico; han conmovido la conciencia de nuestra sociedad, han hecho historia, tal como lo dice un lienzo que está colgando en el frontis del Liceo Manuel de Salas.  Las muchas batallas que quedan son mayores y más complejas.  Los enemigos de los cambios son muy poderosos.  El diagnóstico sobre el rotundo fracaso del modelo ya está hecho y los tiempos que vienen se requieren mayores niveles de organización tal como enseña la historia.  La lucha estudiantil, y sus dirigentes han contribuido históricamente a pensar ya en un nuevo proyecto alternativo. ¿Cuál será el siguiente paso de los jóvenes?
Cuando concluyo estas líneas, debo reconocer que en los rostros de las nuevas generaciones de líderes juveniles, veo las figuras de Carlos Lorca T.; Jorge Aravena M.; Mario Zamorano C.; Jorge A. Cerda A. y miles de otros dirigentes, que como ellos, a lo largo de toda nuestra historia, han pavimentado el camino democrático, nacional y popular que comenzaran a construir los jóvenes dirigentes de la “Generación del 42”.
Fotografía: Diario Público.es
This entry was posted in Sin categoría. Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post. Post a comment or leave a trackback: Trackback URL.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.